Hay una revolución dentro de la ciencia cognitiva que le está dando importancia al cuerpo dentro del proceso cognitivo, ya que la mente se ha visto como un procesador de información abstracta, cuyas conexiones con el mundo exterior eran de poca importancia teórica. Sistemas perceptuales y motoras, aunque razonables objetos de investigación en derecho propio, no se consideraron relevantes para entender los procesos cognitivos "centrales". En su lugar, se pensaba simplemente servir de entrada periférico y dispositivos de salida. Esta postura fue evidente en las primeras décadas de la psicología cognitiva, cuando la mayoría de las teorías del pensamiento humano negocien proposicionales formas de conocimiento. Durante el mismo período de tiempo, la inteligencia artificial fue dominando los modelos de equipo de procesamiento de signo abstracto.
En el siglo XIX, la psicología del desarrollo de Jean Piaget, destacó la aparición de las capacidades cognitivas de una base de habilidades sensoriomotoras con posibles interacciones con el medio ambiente, cuestión que dió pie a las siguientes afirmaciones:
1. Cognición situada. Actividad cognitiva que se lleva a cabo en el contexto de un entorno real e inherentemente implica la percepción y la acción.
2. Cognición bajo presión . La cognición debe entenderse en términos de cómo funciona bajo las presiones de la interacción en tiempo real con el medio ambiente.
3. Descargar el trabajo cognitivo en el medio ambiente. Debido a los límites de nuestras habilidades de procesamiento de la información (por ejemplo, límites en la atención y la memoria de trabajo), explotamos el entorno para reducir la carga de trabajo cognitivo. Hacemos que el entorno mantenga la información para nosotros o incluso lo manipulamos.
4. El medio ambiente es parte del sistema cognitivo. El flujo de información entre la mente y el mundo es tan densa y continua que, para los científicos que estudian la naturaleza de la actividad cognitiva, la mente por sí sola no es una unidad significativa de análisis, pues se requiere de ciertos estímulos provenientes del medio ambiente.
5. Cognición para la acción. La función de la mente es orientar la acción y mecanismos cognitivos como percepción y memoria, éstos deben entenderse en términos de su contribución definitiva a la conducta adecuada a la situación.
6. Cognición como base. Incluso cuando disociada de medio ambiente, la actividad de la mente se basa en mecanismos que evolucionaron para la interacción con el medio ambiente, es decir, mecanismos de procesamiento sensorial y control de la motricidad.